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Joaquín presenta sus ideas y métodos para ayudar a los emprendedores del mundo con un concepto que está desarrollando para facilitar la expansión y creación de empresas y proyectos, a nivel internacional. Boston es actualmente el Presidente del Consejo Internacional de Emprendedores. Dicho Consejo cuenta entre sus miembros a la abogada Neyvi Tolentino, de Tolentino Abogados de Extranjería.

En julio 2014, Joaquín Boston y Neyvi Tolentino intervinieron en la conferencia del curso de verano “Emprender con conocimiento”. Allí Neyvi presentó una charla con tema “Una salida en el exterior”. El siguiente artículo es un extracto de la publicación mensual, en la edición de enero 2015, del periódico El Economista.

Tras pasar gran parte de su vida en el sector público, Joaquín Boston lidera ahora un proyecto que, asegura, va a revolucionar el mundo: Entreps, o el Consejo Internacional de Emprendedores, aboga por nuevas políticas, medidas y formas de articular el ecosistema empresarial de todo el mundo. ¿Su medida estrella? Lo que Boston llama los Entreps centers.

Como representante de los emprendedores del mundo, tenía que serlo usted también. ¿Considera que el emprendedor nace o se hace?

Me considero emprendedor desde los ocho años. En aquel momento monté un proyecto con un amigo para jugar al pinball porque no nos dejaban. Así que hicimos nuestra propia tabla para divertirnos. Pero el resto de niños del barrio también querían, por lo que acabamos creando una especie de negocio. Por ello creo que el ADN empresarial se lleva dentro. Yo desde los ocho años lo siento y desde entonces mi vida ha sido una siempre una mezcla entre empresa pública y privada. Acabé la carrera con 22 años y a los 17 días monté mi primera empresa: VPTAsesores, de ayuda a entidades locales en materia de organización, recursos humanos, jurisdicción, etc. Luego monté Human Consulting Local, la evolución natural de VPTAsesores, en la que también llevábamos temas de retribución, estudios de impacto, etc.

Pasó mucho tiempo en la Administración pública…

Vendí la empresa y me presenté a las oposiciones, porque había sido preparador. Un error, pese a que soy A30, que es lo máximo que se puede ser en la Administración pública. He sido interventor general de fondos y vicepresidente de Recursos Humanos y Desarrollo para Lipasam, empresa pública del Ayuntamiento de Sevilla de protección medioambiental, que tiene una plantilla de más de 2.000 personas. Me fui a Estados Unidos, pero me llamó la Comunidad de Madrid para ofrecerme dirigir el departamento de Emprendedores y Formación de la Comunidad. He estado dos años siendo el director. Hemos logrado cosas únicas, como el programa Impulsa a un Emprendedor, que quizás es del que más orgulloso estoy.

¿De dónde nace la idea de ese proyecto?

Me traje la idea de EEUU, había que conectar los recursos infrautilizados de los empresarios con las necesidades de los emprendedores del mundo. Ceder recursos, establecer sinergias, etc.Conseguimos 17.000 recursos en el primer mes para los emprendedores. Nos presentamos al premio a Naciones Unidas, tras ganar el premio a la mejor iniciativa emprendedora nacional en 2012. Llegamos a la final, pero no ganamos.

¿Y en qué momento surge Entreps?

Tras dejar la Administración pública, me dedico al cien por cien a un proyecto que había surgido en Boston en 2010, Entreps. Al principio era un lobby informal, hasta 2012, que iniciamos los trámites de constitución formal. Está pensado como un lobby para que se adopten las mismas medidas en el ámbito empresarial en todo el mundo. La participación no está limitada a nadie, aunque está pensada más para empresarios, inversores y emprendedores del mundo, que es la gente que compone el colectivo al que nos dirigimos.

¿Qué líneas de trabajo están siguiendo a día de hoy?

Tenemos tres grandes líneas: la primera es el Entreps passport, que sería un carnet para que los emprendedores del mundo llevasen su perfil de un país a otro, de modo que desde el primer día se puede actuar como local, independientemente de no perder su nacionalidad.

¿Eso que propone no es ilegal?

Todavía no se puede hacer, pero estamos en ello, haciendo lobby. Es fundamental en un mundo empresarial tan global, que las personas del mundo de la empresa puedan moverse con más agilidad. De nada sirve que el 85 por ciento de las empresas que se crean en países distintos al suyo mueran, porque no ha generado actividad económica para el país, pero sí frustración.

Cuéntenos sus otros dos proyectos.

Otra pata es el Entreps subject, la asignatura de emprendimiento. Consideramos que en general no hay píldoras que impacten en el ADN emprendedor de todas las generaciones. Por eso intentamos que nuestra carta magna introduzca ese ADN, porque abarca todas las relaciones profesionales, personales de un emprendedor, sus distintas etapas… Respecto a nuestra carta magna, también deja clara nuestra estructura, y el consejo circular que organizaremos en cada país, que contará con lo más florido del panorama empresarial de ese año, además de con los jefes de Estado. Y nuestra medida estrella, que arranca en 2015, son los Entreps centers, que sería como un Starbucks de los negocios.

Explíquese.

Son corners ubicados en enclaves por los que pasarán emprendedores, inversores, empresarios… Les damos soluciones de movilidad, con wifi, una mesa de trabajo, carga de dispositivos y la posibilidad de ser visibles en tiempo real en streaming, porque se pueden dar conferencias, hablar de tu negocio, etc. Si pasas por delante, siempre puedes usarlo, y el usuario de YouTube lo recibe por colores, lo que le indica si habla un inversor, un emprendedor, etc. Es una idea que va a revolucionar el mundo.

¿Cómo se consigue tener 200.000 miembros en España con el poco tiempo que llevan?

Más que miembros, les consideramos amigos: son los contactos de cada uno de los consejeros, embajadores de Entreps, que son gente con grandes relaciones. Lo bueno de ser un lobby es que es más fácil reunirte con la gente, que te escuchen. No estamos acostumbrados en España a hablar de lobbys y menos a practicarlos, porque suena a negativo. Pero solo intentamos influir en los demás de manera sana. Y, creemos que tiene mucho más de positivo que de negativo.

Como representante, ¿qué habría que cambiar en el ecosistema emprendedor español actual?

Habría que cambiar varias cosas. Nuestras medidas nos convertirían en un país vanguardista. Además, consideramos que sería muy necesario que al menos el 25 por ciento del tiempo de un trabajador por cuenta ajena fuera de conversión de trabajador a empresario. Si por ley, un cuarto del tiempo en vez de estar trabajando los asalariados lo dedicasen a sí mismos, las cosas cambiarían mucho. Tendríamos a gente que trabaja en Telefónica y al mismo tiempo está montando otra cosa. Y esto sería para todos los trabajos, no estar a jornada completa trabajando para otro, sino también para ti, para tu perfil empresarial.

Demasiado utópico, ¿no? Se puede establecer por ley, como propone Podemos, que la semana laboral se reduzca de 40 a 35 horas. Pero ¿a quién le compensa dejar de percibir una parte de la nómina para “pensar en qué proyecto montar”?

No es utópico, si por ley se pueden establecer límites también se pueden establecer garantías. Imagínate que de esas horas que dedicas a emprender o montar un negocio, no tributases durante los tres primeros años. El empresario no puede disponer de ti ese tiempo.

Pero eso implicaría otra bajada de salarios, de al menos el 25 por ciento

Una bajada de salario o una ampliación de la jornada de trabajo, porque al final trabajas más horas. Si le quitas el 25 por ciento a la jornada de ocho horas, y le añades unas diez horas semanales dedicadas a tu proyecto, al final son más horas de trabajo.

Pero son horas no pagadas.Y al final eso es lo que importa al ciudadano, más que montar un proyecto en sus horas extra.

A día de hoy, todo el mundo hace más horas al día de las retribuidas, pero las hace en beneficio de una empresa. Ahora las haría en beneficio de uno mismo. Y además dignifica a la persona. Si el día de mañana te quedas sin trabajo, tienes algo a lo que aferrarte, seguir con un proyecto. Y esto está ligado a una realidad: en España no hay puestos de trabajo para todo el mundo, y cada vez va a haber menos.

¿Qué le pediría al Gobierno en nombre del colectivo?

Pediría que la Administración no de subvenciones, sino clientes. Si tengo una empresa, antes de que la Administración me dé 5.000 euros, prefiero que me ayude a salir fuera, a firmar acuerdos, a encontrar clientes, dentro y fuera de España, y me facilite las labores de traducción, de implantación, fiscalidad, etc. No como un Icex, sino una labor de tú a tú, que haya un equipo encargado de ayudarnos a posicionarnos fuera, a saber vender, a elaborar estrategias. También pediría subir los sueldos de los políticos. Sé que no es lo que la gente quiere oír, pero ayudaría mucho a los empresarios, tendríamos a gente muy preparada, que ha estado dentro del ecosistema empresarial.

¿Qué opina de la reforma fiscal ?

Pienso que pediría que el primer año de actividad empresarial se tenga una exención fiscal al 100 por cien. Todo lo que se gane el primer año, es para uno mismo. Se levantaría mucha economía sumergida porque si no tiene que pagar por ello. La gente declararía lo que gana. Además es positivo para el Estado, porque más empresas sobrevivirían, con lo que tributarán.

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